jueves, febrero 05, 2026

La hora ha llegado. Por Lic. Amalia I. Pastén.

 (De la edición gráfica Nº 685). Ha llegado la hora de volver a pensar si estamos, los seres humanos en el camino correcto.

El mundo se ve patas para arriba, uno enciende los medios de comunicación y se les caen los cadáveres de millones de personas que pierden la vida en escenas bélicas, desastres naturales, diferencias religiosas, políticas familiares, raciales económicas, Etc.
Hay preparativos de guerras en todo el orbe, todos los días.
Los porque múltiples... religiosos, políticos, territoriales, armamentos, zonas petroleras, mineras, acuíferos, productoras de alimentos, Etc. Esto entre naciones.
Demas esta decir que la naturaleza tampoco ayuda mucho, temperaturas gélidas en el norte, pocas veces vista.
En nuestro país la cosa no es distinta, aquí la pelea es como en cualquier parte del mundo el dinero, el vil metal.
Nosotros los argentinos vemos como nuestro dinero disminuye su valor día a día, y no es que gastemos más, sino que los elementos básicos que debemos comprar están más caros y el valor real de nuestro dinero es menor (recordando que este mes de enero es interminable sumado al calor que ha venido para quedarse). Un chascarrillo.
Derrumbes de cerros que arrasan ciudades enteras, dejando a muchas familias solo con lo puesto de un momento a otro. Incendios de bosques en casi todo nuestra Patagonia.
Lluvias torrenciales con granizo y vientos que no dejan nada en pie, en distintas ciudades de nuestro territorio.
Pero una de las cosas que más preocupa es el desinterés de muchas personas; especialmente aquellas a las que se le ha dado la potestad, por medio del voto popular, de administrar nuestros bienes porque los bienes son del estado, o sea todo el pueblo, Administrar significa generarlos, saber distribuirlos y controlarlos.
Para ello se necesita personas que tengan como regla de vida « no hagas lo que no te gustan que te hagan». Ej.: no me gusta que me roben, no robo. No me gusta que me insulten no insulto: No me gusta que me dañen, ni a mí, ni a mi familia, ni a mis pertenencias . No daño.
Y esto también va para los genios que diseñan la arquitectura de los espacios de concurrencia masiva tales como paradas de colectivos, estaciones de trenes, sala de espera de hospitales Etc.
Sería bueno que alguna vez se tomen el trabajo de sentarse y esperar los medios de transporte especialmente los días de temperaturas extremas y vean in situ su trabajo; o esperar una atención medica varias horas en esos chapones duros, especialmente cuando estas dolorido.
El ponerse en lugar del otro debe de dejar de ser una simple expresión. Basta de palabras, es hora de comenzar a realizar tareas concretas, aunque sea pequeñas, y esto comienza en nuestros hogares dando nosotros los mayores abuelos, padres ejemplo, los niños copian lo que ven hacer, lo que decimos se lo lleva el viento.
Es ahora, mañana no hay derecho a la queja.


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