El proyecto que la Facultad de Ingeniería de la UNICEN puso
en marcha para acrecentar el interés por las carreras
científico-tecnológicas en la región, ha encontrado en este 2019 su
máxima expresión, con un récord de preinscriptos que supera los 400
registrados entre la sede de la UNICEN de Olavarría, y la subsede
Quequén.
El escenario general expone que la necesidad de profesionales de las
carreras estratégicas, entre las que se encuentran las carreras de la
Facultad de Ingeniería de Olavarría (FIO) de acuerdo con el Ministerio
de Educación nacional, puede traccionar la elección académica.
Pero también lo hacen los estímulos que, en el caso de la casa de
altos estudios, tienen una planificación de largo plazo, con resultados
más que positivos. El prestigio que se respalda en 50 años de historia,
la salida laboral asegurada, la carta de presentación de una ciudad
cercana y accesible; también las actividades puestas al servicio de
aproximadamente medio millar de adolescentes que pasan por Ingeniería
mientras atraviesan sus últimos años de secundaria, tienen su peso.
Las tareas de promoción que acercan la oferta al resto de la
provincia, el servicio de orientación vocacional que impulsa a jóvenes a
descubrir su mejor proyecto de vida en relación a sus preferencias, o
las “24 horas de innovación FIO” son, actualmente, parte de una
estrategia clave en el nexo entre la escuela y la universidad.
La difusión de las carreras
El año pasado, entre ferias universitarias, visitas guiadas a
laboratorios de la FIO y charlas en escuelas de la región, el área de
Promoción llegó a más de 5 mil jóvenes de Olavarría, Azul, Necochea,
Tandil, Bolívar, Lobería, Cacharí, La Plata, Daireaux, Gonzales Chaves,
Benito Juárez o Laprida. “Lo primero que les interesa cuando averiguan
por las carreras es saber si estudiar Ingeniería es difícil”, sostiene
la ingeniera Gabriela Únzaga, responsable de Promoción. “Lo segundo, si
tiene algún costo. Que no lo tiene porque es pública”, señala.
Únzaga cuenta que “siempre les digo que la carrera la hace uno. A
pesar de lo que se cree, Ingeniería no tiene más complejidad que
cualquier otra carrera, sino que está sumamente vinculada con las
vocaciones de cada persona”, asegura, y remarca: “Lo más importante es
que independientemente de lo que elijan para su futuro, sigan con su
vida diaria, con lo que les gusta, y que luego la vida universitaria
diversifica eso. El grupo de estudio termina siendo un grupo de amigos,
se hacen actividades deportivas, culturales, intercambios a otros
países, congresos”, repasa, “eso también es un factor de atracción”.
Conocer a la juventud
Una de las tareas más complejas que realiza la Facultad, es
adentrarse en la complejidad de la adolescencia y sus proyectos de
futuro, por un lado mientras cursan el último año de secundaria, a
través del servicio de Orientación Vocacional, y luego, cuando ingresan a
la FIO, durante el Programa de Ingreso. Estos espacios están dirigidos
por la trabajadora social María Inés Berrino y la psicopedagoga
Florencia Bellomo, y la información colectada siempre sirve como
fotografía del presente.
Por ejemplo, de acuerdo con el Informe de Relevamiento Vocacional
2018 de la FIO, a diferencia de otras regiones del país, Olavarría
muestra una mayor tendencia a la elección de carreras tecnológicas, que
en el resto del país. En términos universitarios, Ingeniería en todas
sus ramas, destaca por su perfil técnico, y aparece como una de las
opciones académicas del espectro.
Pero ¿qué es lo que influye finalmente en la elección de los y las
ingresantes de la Facultad de Ingeniería? La principal influencia, en
opinión de Berrino, es la familia y entorno, especialmente si alguno de
sus integrantes pasó previamente por la casa de altos estudios.
Hermanos, hijos, primos, sobrinos, no es difícil encontrar a jóvenes que
han comenzado inspirados por profesionales de la familia, y en segunda
instancia por la calidad académica y prestigio de la Facultad.
A su vez hay docentes que egresaron de la FIO y dentro de las aulas
de la escuela media son una inspiración. “Acercan a sus estudiantes a la
Facultad de Ingeniería a través de los talleres de Orientación
Vocacional que se dan durante el año, los certámenes de 24 horas de
innovación, la Semana de la Ciencia e incluso pueden solicitar charlas
sobre las carreras al área de Promoción”, repasó Berrino.
Un día de Ingeniería
Las “24 horas de innovación FIO” son, como el nombre lo refiere, las
jornadas más disruptivas de la Facultad. Inspiradas en el certamen
internacional del mismo nombre, tres veces al año, cerca de 150
adolescentes de los dos últimos años de secundaria por edición, pasan un
día completo en el Complejo Universitario de Olavarría, resolviendo
desafíos reales, propuestos por organismos públicos y empresas.
El Centro de Desarrollo Emprendedor e Innovación (CDEI), organizador
de las jornadas, estima que al menos un 10 por ciento de las personas
que este 2019 iniciaron el Programa de Ingreso, visitaron la FIO durante
las “24 horas”. Como espíritu general, estas actividades apuntan a
exponer que “la formación es más que el conocimiento”, en palabras de
Marcos Lavandera, director del CDEI.
Lavandera afirma que las competencias para estudiar ingeniería se
dividen en tres: “conocimiento, habilidades y aptitudes. En la mayoría
de los casos las falencias se dan en las últimas dos, y eso es lo que
trabajamos, en resaltar cuáles son las habilidades y aptitudes de cada
joven, porque el conocimiento en última instancia se construye”, aclara.
“La idea es que puedan ver la esencia de la ingeniería, que se trata de
resolver situaciones de la vida cotidiana, aplicando conocimientos, y
lo más importante, que vean los laboratorios, nuestras aulas como un
lugar de aproximación”, concluyó el ingeniero.
La influencia de lo macro
Tiempo atrás hubo políticas públicas traducidas en programas puestos
al servicio de acrecentar el número de profesionales de la ingeniería
entre la población, tales como el Plan Estratégico para la Formación de
Ingenieros 2020 o las Becas Delta G para estudiantes avanzados, de la
Secretaría de Políticas Universitarias. La gran parte de las estrategias
ahora, están en manos de las Universidades y sus Facultades.
Tras pasar un año especial con el Centenario de la Reforma
Universitaria que se conmemorara en el 2018, y con planes de celebrar
este 2019 los 50 años de la Facultad de Ingeniería en Olavarría, el
decano Marcelo Spina no deja de repetirle a cada estudiante que llega a
la institución, que la educación universitaria es, por sobre todas las
cosas, un derecho constitucional. “Los programas que tenemos, y todo el
tiempo actualizamos, hacen a la igualdad de condiciones, a la inclusión,
a la posibilidad de evitar el retraso en el estudio, incluso se han
cuadruplicado las comisiones de las materias de primer año, para apuntar
a una mejor relación entre estudiante y docente”.
Spina es optimista, entiende que el récord de este año marca un punto
de inflexión que obliga a la institución a enfrentar más desafíos en
permanencia y graduación, pero confía además que el escenario general
acompañará el camino, ya que pide a gritos por más científicos,
tecnólogos, ingenieros y profesionales que sigan el ritmo de los saltos
tecnológicos.