jueves, noviembre 10, 2016

La neumonía es la sexta causa de muerte en Argentina

La neumonía es una infección del pulmón caracterizada por la multiplicación de microorganismos en el interior de los alvéolos, lo que provoca una inflamación con daño pulmonar.
 En Argentina, la neumonía es la sexta causa de muerte en general y la quinta causa en mayores de 60 años. La enfermedad se desarrolla cuando un germen infeccioso invade el tejido pulmonar, por tres vías distintas: por aspiración desde la nariz o la faringe, por inhalación o por vía sanguínea. La bacteria más frecuente que causa la neumonía es el neumococo (Streptococcus pneumoniae) y, entre los virus, el más frecuente es el de la gripe.
Las vías respiratorias tienen mecanismos de defensa que evitan que lleguen bacterias al pulmón; sin embargo, esas defensas pueden debilitarse por determinadas circunstancias y facilitar así que los gérmenes alcancen el pulmón y produzcan infecciones. Algunos procesos que producen estas alteraciones de los mecanismos de defensa son el consumo de tabaco, las enfermedades pulmonares crónicas, el alcoholismo, la desnutrición, la diabetes, los problemas crónicos renales o hepáticos, las alteraciones de nivel de consciencia y otras deficiencias de la inmunidad (enfermedades oncológicas, VIH). También puede ocurrir que algunos gérmenes provengan de otra región del organismo y alcancen el pulmón a través de la circulación sanguínea.
Grupos de riesgo
Las personas con mayor riesgo son los lactantes y los ancianos. 36% de los pacientes que necesitan ser internados por neumonía en una terapia intensiva pueden llegar a fallecer por esa causa. En cambio, cuando la neumonía es leve y no necesita internarse, no suele causar muertes.  También se considera una de las principales causas de pérdida de días laborables. No existen estadísticas sucesivas que permitan saber si la enfermedad se halla en alza o no, pero se considera uno de los principales problemas de salud pública.
Tipos de neumonía
La neumonía la dividimos en comunitaria, cuando la persona que la padece es sana y la ha contraído en la comunidad, mientras que la hospitalaria ocurre cuando se ha contraído en el hospital. Esta última se produce por gérmenes distintos que la comunitaria y suele producirse en personas que permanecen internadas por períodos prolongados  de tiempo en unidades de terapia intensiva o que requieren ventilación mecánica.

Síntomas
Los síntomas son variables. Algunos casos corresponden a una neumonía típica, que consiste en la aparición en varias horas o entre 2 y 3 días de tos con expectoración purulenta, en ocasiones con sangre, con dolor torácico y fiebre con escalofríos.
Otras neumonías, llamadas atípicas, tienen síntomas más graduales  que consisten en décimas de fiebre, malestar general, dolores musculares y articulares, cansancio y dolor de cabeza. La tos es seca, sin expectoración, y el dolor torácico es menos intenso.
La mayoría de las neumonías tienen características de ambos grupos. Si la neumonía es extensa o hay enfermedad pulmonar o cardiaca previa, el paciente puede tener también dificultad respiratoria. Además, si los gérmenes pasan a la circulación sanguínea puede conducir a una infección en todo el cuerpo -un shock séptico-, con riesgo para la vida. En pacientes con enfermedad avanzada, los síntomas pueden ser aún más inespecíficos, como confusión, malestar general y alteración del nivel de conciencia.
Se suele producir con más frecuencia en los meses invernales y coincidiendo con las epidemias de gripe. 

Diagnóstico
En la consulta médica, el médico evaluará según los síntomas mostrados y solicitará una radiografía simple de tórax para confirmar el diagnóstico. Asimismo, solicitará análisis de laboratorio, orina y conocer la saturación de oxígeno en la sangre, de acuerdo con cada caso.

Prevención
Hay pocas medidas para evitar la aparición de una neumonía. En raras ocasiones se adquiere por un contagio de otra persona y las más frecuentes se originan por gérmenes que habitan en nuestras vías respiratorias. Puesto que muchas de las neumonías comienzan tras un proceso viral o gripal, la vacunación anual antigripal es recomendable en las personas que pertenecen a grupos de riesgo, así como la vacuna antineumocócica.

Asimismo, abstenerse de fumar, reducir el consumo de alcohol y mejorar los hábitos higiénicos de limpieza oral y dental también ayuda en la prevención de neumonía.

Tratamientos
El tratamiento básico y fundamental de la neumonía es el uso de antibióticos y, en caso de neumonía originada por una gripe grave, antivirales.
Posibles consecuencias de la neumonía
La mayoría de las neumonías no necesitan internación y mejoran con antibióticos y medidas generales como reposo, hidratación, etc. Un 10% de las neumonías necesitan internarse y algunas pueden ser graves, y no responder a pesar de que los antibióticos sean los adecuados, ya que la curación también depende de la capacidad de respuesta del paciente. Otras veces la persona mejora en forma parcial y sufre complicaciones como el derrame pleural, es decir, coleccionar líquido alrededor del pulmón como consecuencia de la infección. El recuperarse totalmente de una neumonía toma tiempo, incluso se considera que se puede tardar un mes en recuperarse totalmente de este cuadro.
Dra. Maria Eugenia Alais (MN 80229)
Servicio de Neumonología del Hospital Alemán

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