domingo, marzo 11, 2012

Boudou incomoda a La Cámpora al sumarse a acto en Azul

Amado Boudou tiene previsto sumarse mañana a un acto en la localidad bonaerense de Azul organizado por La Cámpora. Será un momento incómodo para los jóvenes ultrakirchneristas. Máximo Kirchner mantiene un viejo enfrentamiento con el vicepresidente, que se agudizó luego que estallara el caso Ciccone.
Amado Boudou, Gabriel Mariotto y referentes de La Cámpora compartirán mañana un acto en Azul. Será una situación incómoda para la juventud kirchnerista toda vez que, en medio del escándalo por el affaire de la ex imprenta Ciccone, La Cámpora resiste en silencio la orden de Cristina Kirchner de salir a respaldar al vicepresidente.
En medio de la polémica, Boudou incursionará mañana en Azul, en un acto por el aniversario de la elección que ungió como mandatario a Oscar Bidegain en 1973. Allí, se encontrará con la agrupación de Máximo Kirchner, quien todavía no se pronunció en su respaldo por las acusaciones haber intercedido ante la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) para que la nueva Ciccone Calcográfica obtuviera una moratoria con una tasa de interés y plazos de pago excepcionalísimos.
Según pudo saber La Política Online, la política de los militantes de La Cámpora será no hablar del tema y en la medida de lo posible evitar cualquier apoyo explícito a Boudou.
Pero si finalmente no logran evitar que el vicepresidente se suba al palco en Azul, tendrán que tragarse el sapo de que la movida y sobre todo las fotos de Larroque y los otros líderes de la organización junto a Boudou en el palco, se interpreten como un fuerte respaldo de La Cámpora al vicepresidente, que pasa sus horas más difíciles.
Durante la última semana, desde la cúpula de la agrupación hicieron declaraciones con cuestionamientos hacia Mauricio Macri por su negativa a avanzar en el traspaso de subtes y a Hugo Moyano, por sus críticas al gobierno. Pero aseguran que resistirán salir a respaldar Boudou como si ya lo hicieron el titular de la AFIP, Ricardo Echegaray, y el vicegobernador bonaerense, entre un puñado no muy amplio de kirchneristas.
La posición de La Cámpora que suele liderar las iniciativas y posicionamientos de la Presidenta no es casual y marca una polémica inédita. Máximo Kirchner está duramente enfrentado con Boudou y muy molesto por el costo que paga el gobierno por la causa Ciccone, en la que allegados al vicepresidente se quedaron con una de las papeleras más importantes del país, con un nivel de chapucería notable, aún para políticos argentinos.
Por estos días, el hijo de Néstor y Cristina Kirchner tenía previsto dejar Río Gallegos para instalarse en la Capital y asistir así a su madre de manera más directa en la gestión política y de gobierno. Pero, según pudo saber LPO, Máximo retrasó ese traslado muy molesto por la repercusión pública que tomó el caso y la malograda defensa que el propio Boudou había montado en soledad, pasando, de afirmar que nunca había intercedido en favor de la compañía, a admitir que había elevado una nota de recomendación para su continuidad ante la AFIP.
La Cámpora intenta hacer equilibrio entre los pedidos de Cristina a respaldar a su vicepresidente y el malestar de Máximo con el economista.
Pero el roce entre La Cámpora y Boudou deja secuelas en otros sectores del gobierno. El caso de Juan Pablo Schiavi es uno de ellos. Cuando el ahora vicepresidente peleaba con Daniel Filmus y Carlos Tomada en la interna del Frente para la Victoria para ser jefe de Gobierno porteño, el renunciado secretario de Trasporte apoyó al economista.
Apoyo que el ex secretario de Transporte continuó luego de la derrota de Filmus cuando Boudou quiso quedarse con el PJ porteño y liderar un distrito que La Cámpora, con Andrés "Cuervo" Larroque a la cabeza, considera territorio propio.
Tan evidente fue el cortocircuito ya entonces con el vicepresidente, que en la cena que este organizó para reunir a las diversas líneas del peronismo porteño detrás de sus aspiraciones, toda La Cámpora faltó sin aviso, dejando las mesas ostensiblemente vacías.
Tras la tragedia de la estación Once, La Cámpora vio el momento de cobrarse la factura y presionó fuerte para que Cristina echara a Schiavi, como finalmente ocurrió. (La Política OnLine).

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