lunes, agosto 21, 2006

PILAR: Escuelas públicas: Una condena al fracaso.

PILAR, Agosto 212, (PUNTO CERO-Pilar de Todos) Apenas un puñado de escuelas cuenta con el material necesario para dictar clases. De 100, sólo una veintena tiene computadoras, que en su mayoría fueron conseguidas con el aporte de las cooperadoras o donaciones. Una brecha que se sigue abriendo peligrosamente.
"Es duro, directo y si medias tintas. Pero si el camino que se ha decidido tomar es el de un Estado que no sabe aplicar medidas que tiendan a igualar, el fracaso será la norma, y el triunfo la excepción. Porque hoy, ser estudiante de una escuela pública en Pilar es estar casi al borde del fracaso. La diferencia la hace estar más o menos cerca de los centros urbanos. Es cierto que en todos lados la franja es cada vez más amplia y sigue excluyendo a cada vez más alumnos. Pero en Pilar, cuando no, la situación se torna más palpable. Esos abismos que signarán, sin dudas, la vida de los pequeños, se dan muy cerca uno de otros.
El papel de la escuela es igualar; dotar a todos por igual de las mismas herramientas para que, más tarde, enfrenten el sinuoso y complejo camino laboral. Pero ya no se trata de dividir la realidad entre escuelas privadas y públicas. No es tan sencillo. Ahora la desfragmentación cala más profundo aún. Y pega donde más duele. Ahora aisla a aquellos que han tenido la bendita suerte de poder concurrir a una escuela más cercana a los centros de las localidades, y a aquellos chicos que asisten a colegios que nada tienen que envidiarle a la más inhóspita de las escuelas rurales de la Argentina.
Y como muestra, tan sólo un ejemplo. Mientras hay escuelas, de esas que hasta hace muy poco se llamaban EGB, en las que, a través del esfuerzo de la cooperadoras claro, se han conseguido equipamiento informático, hay otras, también controladas por la débil y casi ausente mano del estado, en la que no hay ni libros. Sí, leyó bien.
No hay un Pilar tradicional (el de la Plaza 12 de Octubre) y otro el rico, ese en donde pulula el esplendor del kilómetro 50. Hay muchos más. Aquellos en donde reina la peor de las pobrezas, disfrazada de hambre, miseria y exclusión.
Un sondeo de Pilar de Todos evidenció las enormes diferencias entre unas y otras escuelas públicas.
En algunas los chicos editan su propio periódico escolar, ponen en funcionamiento una radio o atienden una librería del colegio, como proyectos productivos. Mientras que en otras no se sabe lo que es una computadora, los maestros deben comprarle a los pequeños los cuadernos para que puedan escribir, y un lápiz de color es un tesoro difícil de encontrar.

Excluídos.
Sobre un total de casi 100 servicios educativos que funcionan en el distrito, apenas 20 escuelas tienen computadoras para los alumnos: todas las Media, una decena, y una misma cantidad de las ex EGB, en donde, aunque a medias todavía, llegó la ayuda del estado. El resto..., bien gracias.
“Los chicos deberían tener todas las cosas para poder estudiar y encarar una educación que los iguale. El gobierno de la Nación mandó mayoritariamente a las escuelas medias equipos de computadoras, pero en otras no hay casi nada. Además están sobrepasados en la capacidad edilicia, entonces quizá existe el envió de PCs, pero no hay lugar donde ponerlas”, explicó Hugo Cánepa, titular del Suteba, a Pilar de Todos.
En las EGB se dicta una asignatura que es Tecnología de la Información y la Comunicación, una materia que generalmente es volcada al tema informático. Dependiendo de las modalidades, se da en primer o tercer año de la ESB. A partir de este año comenzó a dictarse en dos módulos, mientras que el año pasado se los aplicaba a tres. En definitiva, cada vez tiene menos clases de una herramienta que hoy es considerada vital.
“Los chicos llegan al Polimodal —en donde la materia Informática sí forma parte de la currícula— con conocimientos muy básicos de computación en cuanto a herramienta de producción. Quizá saben mucho de juegos o mensajería, pero no cómo usar ciertos programas como procesadores de texto y ni hablar de planillas de cálculo. Encima hay que sumarle que en las escuelas media las computadoras no siempre están en buenas condiciones, o debidamente actualizadas”, sostuvo Justo Caballero, profesor de Tecnologías en la Información en la escuela media N° 6, de Peruzzotti, una escuela en donde sólo hay tres computadoras, cuando se necesitarían por lo menos 12.
La brecha, coinciden varios docentes, se sigue acrecentando y los conocimientos ya no sólo difieren entre chicos de escuelas privadas a públicas, sino de escuelas públicas entre sí. Por ejemplo, en la escuela 20, de Derqui no hay ni una PC porque las robaron, la 22 de Derqui tampoco cuenta con máquinas, en la 40 de Agustoni apenas hay una vieja PC que usa el personal docente para tareas administrativas. La lista sigue, en la 24, de Lagomarsino, supieron tener un gabinete completo de PCs en funcionamiento, pero las robaron. La media 10 de Alberti no tiene herramientas informáticas (la materia obligatoria sólo se da en lo teórico). Otras tiene mejor suerte, pero incompleta. Sí la fortuna las eligió como beneficiarias de las PC, no tiene lugar en dónde ponerlas. Es el caso de la escuela 13 de Villa Rosa, la 10 de Manzanares, o al revés, como la 15 de Derqui que tiene una sala, pero no las máquinas.
Así, por más duro y cruento que sea, el camino al éxito será un empinado trayecto plagado de obstáculos, y el del fracaso un tobogán casi vertical. Duele por tantos maestros que se esfuerzan para cambiar las cosas, duele por aquellos que desde instituciones intermedias bregan en serio para que las cosas cambien. Pero más duele por la enorme cantidad de chicos a los que se los está poniendo peligrosamente al borde del fracaso.

Plan nacional
Un programa integrador que aún no funciona del todo
Ante la brecha que se sigue abriendo sin pausa entre las escuelas ricas, pobres y extremadamente pobres, el gobierno nacional comenzó a aplicar desde el 2004 un plan que tiene por objeto dotar a las escuelas en las que más matrícula hay y en donde asisten chicos con más bajos recursos de herramientas tecnológicas que “igualen e integren” el proceso educativo.
En concreto, se trata del Plan Integral para la Igualdad Educativa (PIIE), un programa del Ministerio de Educación que, entre otras cosas, destina a los colegios seleccionados cerca de una decena de computadoras completas, material didáctico y una sala en donde instalarlas.
En Pilar, según informa el sitio web del Ministerio de Educación , se aplica en seis escuelas EGB del distrito. Sin embargo, Pilar de Todos pudo constatar que en cinco de ellas el programa aún no está funcionando como corresponde. A algunas, como el caso de la 13 de Villa Rosa, la 9 de Lagomarsino, y la 39 de Del Viso, les enviaron las máquinas, pero no tienen lugar dónde instalarlas, o aún siguen esperando, hace más de tres meses en promedio, el técnico de la Dirección General de Escuelas para que las instale.
La 2 de Alberti, en tanto, sólo recibió material didáctico y no las computadoras, mientras que en la 23 de Astolfi manifestaron que el proyecto de equipar a la escuela con una sala de computación aún es eso: una idea.

La difícil tarea de integrar
“Estamos cansados de ver empresas que vinieron as Pilar a lavar dinero y ya no están más. Ustedes sí tienen el compromiso de ayudar y cooperar”. Así, bramó el intendente Humberto Zúccaro en un acto en el que una treintena de emprendimientos productivos donó unos 65 mil pesos a una misma cantidad de instituciones intermedias del distrito.
De esta manera, Zúccaro desnudó una de las falencias que hay configurado el Pilar de los últimos años. La desintegración social y la fragmentación, que abrió, sobre todo en la década del ´90 enormes brechas entre los ricos y los pobres. “Hay empresas que para donarte algo siempre piden algo a cambio, pero los que sienten el trabajo, los que menos tienen, asumieron el compromiso y cumplieron”, completó más tarde Zúccaro.
La tarea de integrar Pilar, se sabe, aún está inconclusa. Intentos se han hecho, como la intención de reunir en una misma mesa de diálogo a varias fundaciones, empresas y sectores comerciales del distrito en la Agencia de Desarrollo. Aquel proyecto naufragó, pero en las últimas semanas se abrió otro. Uno que, dicen, también va a integrar a las instituciones intermedias, justamente esas que más cerca están de los problemas de la gente. Se va a trazar un nuevo plan estratégico de crecimiento, con la cooperación de la Universidad de La Plata. En el proyecto, prometieron desde el gobierno, van a participar el sector privado y el de las organizaciones sociales. Ojalá, de una vez por todas, se cumpla. (PUNTO CERO-Pilar de Todos).

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