domingo, agosto 05, 2007

LUJAN. Marcha y reclamo por el remisero Ezequiel Adorno. A dos meses del salvaje ataque


LUJAN, Agosto 05, (PUNTO CERO-El Civismo) Unas 50 personas, entre familiares, amigos y remiseros, marcharon por el centro de la ciudad.
Fue el miércoles a la tarde bajo una fría lluvia que desalentó la participación de muchos ciudadanos.
Exigieron endurecimiento de penas para menores y expresaron su indignación por la situación del joven de 15 años que participó del hecho.
Bajo una persistente y fría llovizna, familiares, amigos y conductores de remises marcharon este miércoles por el centro de ciudad reclamando justicia por el salvaje ataque que sufrió, el 5 de junio, el remisero Ezequiel Adorno por parte de dos jóvenes en el camino a Manzanares, cerca de la localidad de Open Door.
Las principales consignas que entonaron a lo largo de la tarde fueron el pedido de “igualdad de leyes” para todo aquel que realice un hecho demencial como el que puso al borde de la muerte al chofer de Agencia “Lavalle” y esto implicó también la solicitud del endurecimiento de las penas para los menores que aparezcan involucrados en casos similares.
En este último aspecto, el disgusto de los familiares de Adorno radica en que el menor de 15 años que participó del ataque junto con el joven Gastón Silva (quien se suicidó en la cárcel) hoy se encuentra en libertad. Coincidieron los compañeros del remisero atacado sentirse desprotegidos ante esta decisión de la Justicia.
La marcha comenzó a moverse desde las puertas de la Municipalidad minutos después de las 15.30. Había pasado una hora desde el momento en que una docena de remises comenzaron a hacer sonar sus bocinas para llamar la atención, tanto a los representantes del poder político como a los ciudadanos ante lo acontecido. Esperaban que saliera alguna autoridad comunal y se plegara a la iniciativa al igual que aguardaron en vano que se sumará una mayor cantidad de vecinos a la marcha.
Pero nadie se conmovió, más allá de unas 50 personas que pese al mal tiempo caminaron hacia la Basílica donde imploraron por su recuperación y luego tomaron por Mitre para terminar el recorrido previsto en la puerta de la inactiva Fiscalía.

CRÍTICAS Y ELOGIOS
Analía, una de las hermanas de Adorno, indicó que Ezequiel “está en manos de Dios. Su corazón late y lucha por salir. El daño es irreparable”. Al mismo tiempo lamentó la escasa convocatoria que tuvo la marcha. “Luján no nos apoyó prácticamente en nada”, dijo y repartió críticas a la autoridades del Hospital Municipal “Nuestra Señora de Luján” y elogios a sus pares del Hospital “Vicente López y Planes” por la atención dispensada a su hermano.
“Acá lo tenían en un costadito como a un animal. Nos decían que entremos a despedirnos porque no había más nada por hacer. Las horas pasaban y recién al otro día pude hablar con el director del Hospital, quien consiguió el traslado a Rodríguez. Allí nos atendieron muy bien, a pesar de no haber insumos, pero hay neurocirujanos que son una maravilla”, disparó.
En tanto, descree de la versión que dijo el menor acerca de que fue obligado por Silva, bajo amenaza, para perpetrar el hecho. “Eso es mentira. No fue así”, enfatizó y se quejó por la indiferencia de la población ante este caso.
Tampoco la madre de Ezequiel Adorno ocultó su sentimiento de desilusión frente al poco interés que despertó la convocatoria. “La verdad es que esperaba más gente porque no era sólo por Ezequiel sino también por la seguridad del pueblo y contra todos los menores que hacen desastres sin que nadie haga nada”, indicó Marta.
Agradeció, en cambio, el apoyo que recibe en forma constante de los remiseros y de la gente que colabora con dinero destinado a la recuperación de su hijo, como así también expresó estar indignada por la actitud de la Justicia de dejar en libertad al cómplice de Silva.

REMISEROS CON TEMOR
Fernando Giordano, encargado de la agencia donde trabajaba Adorno, sostuvo que la convocatoria fue, en cierto modo, para hacer un llamado de atención tanto a los funcionarios judiciales como a la población en general. “El procedimiento policial fue espectacular. Doce horas después del hecho fue detenido el menor y horas después el autor del hecho”, dijo sin dejar de lado al área de Desarrollo Humano de la Municipalidad que colabora con la recuperación de Adorno.
No obstante, Giordano aguardaba la presencia y el acompañamiento del intendente. “Yo lo conozco y lo esperaba. Él es muy humano y sabe el tema de Ezequiel. Tal vez no estaba en Luján”, estimó.
A casi dos meses del hecho, la versión que contó el menor sigue sin convencer a los familiares y a los compañeros de trabajo de la víctima. Por más que haya confesado y haberse arrepentido, no es suficiente ante el dolor y la indignación que sienten quienes conocen a Ezequiel Adorno. Consideran que por el solo hecho de haber estado y participado del ataque hoy no debería estar en su casa, mientras el joven remisero continúa luchando por su vida en el Hospital “Dr. Baldomero Sommer”, donde hoy se encuentra internado.
“Si a los 15 años hizo esto, a los 18 va a ser otro Silva. Los menores salen y van a la fácil: al remis. Roban 80 pesos o la radio, los detienen pero enseguida están afuera”, opinó Giordano.

La muerte le sentaba bien
Al igual que Santos Rodino, alias “El Petiso Orejudo”, Gastón Silva gozaba con el sufrimiento de sus víctimas. Aunque no se le conocen homicidios, tenía un singular encantamiento con la muerte y el delito. Cuentan en Open Door que desde muy chico solía destripar pollitos, ranas y otros animales vivos.
Como estudiante fue pésimo, a tal punto que docentes de la Escuela 9 llegaron a advertir ante la Justicia de Menores sobre la peligrosidad que engendraba la personalidad de Silva y le llegaron a anticipar a los funcionarios que podía cometer un crimen en cualquier momento. Sin embargo, la Justicia miró para otro lado y hasta ignoró la sugerencia de ponerlo bajo tratamiento psiquiátrico.
“La conducta que tenía desde chico, tanto en la escuela como en el barrio, daba cuenta que en algo malo iba a terminar”, dijo una persona que lo conoce desde que era alumno en la Escuela 9.
La noche antes del ataque a Adorno, Gastón Silva mantuvo relaciones sexuales con una prostituta de la zona de la Terminal a quien le dijo que el dinero que acababa de pagar lo recuperaba luego con un remisero. La trabajadora sexual lo declaró en la Justicia.
También, como Godino, murió en la cárcel pero a diferencia del mítico asesino de la década del 10, todo indica que en este caso se suicidó en Melchor Romero.

Robo de bicicleta
Minutos después de la marcha, una de las hermanas de Ezequiel Adorno fue víctima del robo de su bicicleta. Natalia Escobar había dejado el rodado en la puerta de un comercio de San Martín entre Italia y Rivadavia. Cuando salió la bicicleta ya no estaba.

Personal policial, que se encontraba recorriendo la zona, dio con el ladrón y logró recuperar el rodado. El malandra fue identificado como Tomás Molina quien por disposición de la UFI Nro. 6 dispuso que el imputado por “robo de vehículo dejado en la vía pública” permanezca en un calabozo de la Comisaría Luján Primera al menos hasta el día de ayer. (PUNTO CERO-El Civismo).

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