viernes, junio 22, 2007

BOCA: EL TRAMPOLÍN DE MACRI. Por Nicolás Florentino


BUENOS AIRES, Junio 22, (PUNTO CERO-La Política OnLine) A sólo cuatro días del ballotage que casi con seguridad lo ubique en la jefatura de Gobierno porteño, Mauricio Macri sigue con un casillero sin tachar en su historial dentro de la política: la gestión. Nunca ejerció cargos ejecutivos, como sí lo hizo en la Cámara de Diputados, en su puesto legislativo.
Así, las dudas sobre su capacidad tienen dos patas donde apoyarse: su rol como empresario, al frente de varias empresas familiares –muy cuestionado en algunas de ellas, como Sevel- o lo más presente y más vistoso, como ser su presidencia del club Boca Juniors, uno de los clubes más convocantes de América y el mundo entero.
Para analizar el peso político que le imprimió a su figura su llegada al club de la Ribera, La Política Online convocó a sendos especialistas a discutir el asunto.
El primero de ellos, Gustavo Martínez Pandiani, Decano de la Facultad de Ciencias de la Educación y de la Comunicación Social de la Universidad del Salvador, se atrevió a asegurar que su “proyección nacional y su altísimo nivel de conocimiento en el país tiene más que ver con Boca que su rol como actor político”.
“La gente lo reconoce como un muy buen gerente no por Socma, sino por Boca. Esto lo utilizó como antecedente, esbozando la idea que si pudieron ordenar las cuentas de un club, lo pueden hacer en la ciudad”, confió Pandiani a este medio.
Lo mismo opina Rosendo Fraga, Director del Centro de Estudios Unión para la Nueva Mayoría, quien afirma que “el éxito en la gestión de Boca, es la clave del éxito de Macri como político”. “Boca la permite aparecer a Macri como alguien ajeno a la política, en un momento en la cual esta se encuentra muy desprestigiada ante la gente” aseguró el consultor.

El posicionamiento
Tal vez la mejor utilización que le dio Macri a su sillón boquense es la llegada al público. Desde allí, no sólo logró acercarse a la masa, sino que además no tuvo que invertir ni un centavo en promocionar su imagen: era el presidente de Boca.
Bajo el análisis de Pandiani, si bien su popularidad “no se convierte en intención de voto”, sin dudas que “facilita la instalación en el electorado”. “Boca ha sido una atajo de instalación. A de Narváez le costó dos millones instalarse” resume certero el Decano de la USAL.
Siguiendo la misma línea de pensamiento, Federico González, vocero de la consultora Opinión Autenticada –la cual trabajó profundamente en la campaña porteña para Jorge Telerman, además de ser la única que vaticinó la derrota kirchnerista en Misiones- afirmó que la presidencia de un club de la importancia que tiene Boca “le proyectó un gran nivel de conocimiento y lo acercó al pueblo”.
“Cuando recién asumió, provocó una suerte de disonancia en el hincha. Pero luego, esa convivencia le trajo como consecuencia indirecta un alto nivel de penetración en los niveles más bajos”, confió González, dejando un dato más que esclarecedor: en un país ultra futbolero como es la Argentina, Macri “siempre midió entre 3 y 5 puntos más entre los hombres que entre las mujeres”.
“El éxito en la gestión de Boca –afirmó Fraga-, es percibido por el electorado como un dato muy positivo, que le permite neutralizar situaciones en principio negativas como ser un empresario rico, lo que en principio no cae bien en el electorado”. Y agregó: “Para el hombre común, una gestión exitosa en Boca, es un antecedente más valiosa que una buena gestión en una subsecretaría”.

Los puntos flacos
Pese a las bondades que le propinó su cargo dirigencial en su carrera política, Macri sin dudas deberá tener en cuenta otros factores a la hora de consolidar su papel como funcionario.
Martínez Pandiani opina que “Macri tiene que cuidarse de dos cosas”, y las dos se definen como “no irse de boca”, con mayúscula y con minúscula, “o sea, seguir esta línea y no variar, ni en lo discursivo ni en lo futbolístico”.
También señala un notorio cambio en su imagen, el cual “no tiene que ver con el fútbol, sino con que corrió su discurso al centro, en contenidos y en formas”. “Hace cuatro años hablaba con dureza sobre, por ejemplo, los piqueteros, ni figuraba en su discurso el término inclusión social”.
“Macri se sciolizó”, arriesga en el término el prestigioso responsable universitario. “Se ubicó en ese espacio que no es ni izquierda ni derecha, ni progresista ni conservador, no es nada”.Esto lo adjudica directamente a la asesoría que el equipo macrista le ofreció para redondear una primera vuelta electoral que lo dejó casi en la entrada del palacio gubernamental porteño. “Seguramente le habrán dicho que si seguía así iba a seguir ganando la primera vuelta y perdiendo el ballotage”, cerró Pandiani. (PUNTO CERO-La Política OnLine).

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