domingo, marzo 25, 2012

"QUE SEPA QUE LO BUSQUÉ TODOS ESTOS AÑOS"

El 24 de marzo se cumple otro aniversario del golpe militar que derrocó a Isabel Perón y que marcó el comienzo de los años de plomo y muerte del autodenominado Proceso de Reorganización Nacional. Un período trágico que también manchó a las localidades que hoy integran Malvinas Argentinas, dando origen a historias que hoy siguen reclamando justicia. Una de esas historias es la de los padres de Silvana Aranda Duarte, cuyos padres fueron secuestrados durante la dictadura y hasta el día de hoy permanecen desaparecidos.
Silvana vive con su familia en Tierras Altas. Es hija de Alberto Samuel Aranda y de María Eva Duarte, desaparecidos. En el 77, el matrimonio vivía en Los Polvorines con Silvina, que tenía dos años, y con su hermano Alejandro, de seis meses. María Eva, además, estaba embarazada de dos meses. “Mi papá militaba en Montoneros y trabajaba en una fábrica metalúrgica de Carapachay. El 9 de septiembre del 77 salió a trabajar y nunca más se supo de él. Ese mismo día fueron a nuestra casa y se llevaron a mi mamá”.
Silvana y su hermano se salvaron de seguir el destino de muchos hijos de desaparecidos. Los dejaron con una vecina y la dirección de los abuelos anotada en un papel. “Me criaron mis abuelos en Grand Bourg. A ellos los llamaba papá y mamá. Durante años me dijeron que en la familia había un desaparecido, pero me decían que era un hermano mayor mío. Cuando crecí comencé a sospechar, a preguntarme por qué mis supuestos papás eran tan mayores y esas cosas. Fui preguntando y a los 8 años me dijeron que mis padres habían desaparecido”. De Alberto Aranda nunca se supo nada. Pero el testimonio de un soldado de Campo de Mayo fue decisivo para saber que María Eva estuvo detenida allí. El soldado vivía en el barrio Estudiantes de Grand Bourg y la reconoció. El hombre comentó que la chica había dado a luz un varón, aproximadamente en abril del 78. Cuando Silvana lo supo comenzó otra pelea, junto a las Abuelas de Plaza de Mayo, la pelea por encontrar a su hermano nacido en cautiverio. “Nos hicimos los estudios de ADN para encontrarlo. Las Abuelas me contuvieron muchísimo. Hasta el día de hoy sé que cuento con ellas para todo. Somos un grupo de la misma edad que pasamos por lo mismo”. Las secuelas de su historia no fueron fácil de sobrellevar. “Hace un tiempo empecé a hacer terapia con los psicólogos de Madres de Plaza de Mayo. Fue muy duro, recién ahí pude sacar mi dolor afuera, y eso me trajo una gran depresión que pude superar”.
- ¿Sos una militante por los derechos humanos?
- Sí, por supuesto. Participo de reuniones y en los actos llevo la foto de mis viejos. Lo hago con mucho orgullo, estoy muy orgullosa de los dos. Ellos dieron la vida. A veces me encuentro con ex compañeros de mis viejos y me cuentan cómo eran.
- Cada vez que llega el 24 de marzo, qué sentís.
- Me parece bien que sea feriado, que alguien se acuerde de los desaparecidos, y me duele ver gente que no sabe por qué es el feriado, o que no respeta la fecha, los negocios que abren como cualquier otro día…
- A tantos años de la vuelta a la democracia, ¿cómo ves a la sociedad argentina respecto al tema de la represión ilegal?
- Todavía hay mucha gente, incluso tengo allegados, que habla de los desaparecidos y dice “algo habrán hecho”. Pero trato de no discutir, lo tomo como de quien viene. Yo sé lo que eran mis viejos y todos los desaparecidos y con eso me basta. Tal vez recién ahora se está tomando más conciencia y a entender un poco más. A nivel local me da bronca lo que hace el intendente, que se niega a dejar que haya excavaciones en el ex batallón, para ver si hay restos de desaparecidos. Fui a una marcha para reclamar eso pero no hizo caso. Yo creo que él como peronista tendría que haber dejado que se hagan las excavaciones y no levantar tantos edificios como están haciendo.
- ¿Tenés esperanza de encontrar a tu hermano?
- Sí, tengo mucha fe. Por más que hayan pasado más de 30 años, estoy segura que nos vamos a encontrar. Me gustaría que me conozca y que sepa que lo estuve buscando todos estos años.
En la foto, María Eva Duarte y Alberto Samuel Aranda, los padres de Silvana, desparecidos en setiembre de 1977 cuando vivían en Los Polvorines. (Tiempo de Tortuguitas).

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