miércoles, noviembre 04, 2009

El intendente de Lanús echó a un ministro por la multa del Riachuelo

(La Política OnLine). El intendente Darío Díaz Pérez le pidió la renuncia al secretario de Obras Públicas, Gerardo López Arrojo, por el escándalo originado por la demora en la construcción de un muro en el complejo industrial de Curtidores, tal como ordenó la Justicia en la causa por la limpieza del Riachuelo.
El pedido de renuncia del intendente Darío Díaz Pérez al secretario de Planificación Urbana, Obras Públicas y Servicios, Gerardo López Arrojo, se produjo en medio de una inmensa marea de rumores. Si de hecho no se dio a conocer un motivo concreto de esta decisión, se especula que el principal eje es la situación desatada por los trastornos judiciales por la no construcción del muro en el perímetro del predio donde se ubican las curtiembes de la zona.

El lunes los rumores decían que el secretario había renunciado y otros que el intendente había sido el encargado de solicitar el alejamiento. Lo cierto es que el propio Díaz Pérez decidió alejar al cuestionado Arrojo de su actividad.

No es casualidad, que esta decisión se tome justo luego del escándalo desatado por la no construcción del muro perimetral en el complejo industrial de la Asociación de Curtidores de la Provincia de Buenos Aires (ACUBA).

Arrojo es uno de los principales responsables de esta intransigencia y ante el estado público que tomó esta situación, el intendente decidió apartarlo de su cargo. Lo reemplazará el actual jefe de Gabinete, Héctor Bonfiglio.

En diálogo con La Política Online, el titular de la bancada del Frente para la Victoria en el Concejo Deliberante, Héctor Montero, ratificó que la renuncia “fue un explicito pedido del intendente” y advirtió que la clave de esta decisión fue el conflicto del riachuelo del que consideró “fue la gota que rebalsó el vaso”.

“La relación de Díaz Pérez y Arrojo era buena pero existía la necesidad de hacer un cambio y ha aumentado con el problema que se suscito con el paredón de Acuba”, manifestó Montero.

Según Montero, “en lo que corresponde a todo el tema técnico Arrojo era muy eficiente pero debido a diversos motivos burocráticos y administrativos hubo algunas demoras en la implementación de algunos programas y de ciertas obras”, precisó.

Desde el Pro, en tanto, tomaron con cautela la decisión del intendente. El concejal del Pro Jorge Schiavone, no defendió el pedido de renuncia pero tampoco lo cuestionó.
En sentido, consideró que la “gestión de Arrojo era ineficiente” y admitió que “quizás era momento de realizar un cambio” y concluyó que “sin lugar a dudas Acuba fue el detonante”, sintetizó.

En este eje reparo también el concejal de la Coalición Cívica, Mariano Amore, quien sostuvo que la decisión se veía venir. “El detonante es el fallo del juez federal de Quilmes, Luis Armella, por el tema de la falta de concreción del muro del centro perimetral de Acuba”, explicó Amore aunque reconoció que “la decisión no se tomo solo por eso sino que se venia un desgaste propio del área”.

En este contexto Amore aprovechó para advertir sobre la necesidad de realizar más cambios en otras áreas del gobierno municipal.

“Díaz Pérez tiene que replantear muchas cosas de su Gabinete. Hay áreas que no funcionan y no hay voluntad de cambiar y prosperar”, explicó al tiempo que especificó que una de las áreas más comprometidas en la “la Secretaría Legal y Técnica en donde se ven deficiencias en expedientes, pasos administrativo”.

Con esto, explicó que “parte de la responsabilidad por lo del Riachuelo recaía en Arrojo pero también es parte responsable la Secretaría Legal y Técnica”.

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